Por Jorge Menjívar. Colaboración

Entre tejados de barro y paredes de adobe se colorean sueños en la ciudad de Suchitoto, que hoy busca vestirse del celeste al azul, como uno de los principales centros de producción de textiles elaborados en forma artesanal y teñidos con el colorante natural “el añil.” Para quienes se dedican a esta actividad económica es una forma de tejer sueños y conservar la historia y cultura del añil en El Salvador.

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